jueves, 27 de abril de 2017

Cuando Dios dice No... ¿Qué hacer con las oraciones sin respuesta?

Dios escucha y contesta todas nuestras oraciones, pero a veces la respuesta es «No» y esas normalmente se sienten como no respondidas
Déjenme comenzar diciendo que el término “oraciones sin respuesta” me parece uno bastante equivocado porque Dios escucha y contesta todas nuestras oraciones. Es solo que a veces la respuesta es “No” y esas normalmente se sienten como no respondidas. Esas son las oraciones que se sienten como que se han estrellado contra un muro enorme, que han sido enviadas de regreso a la tierra de golpe. Pero, las oraciones sin respuesta, pueden ser muchas veces bendiciones disfrazadas, aun cuando en ese momento, parezcan pérdidas que nos destrozan el corazón.
Creo que el misterio que hay en un “No” de Dios puede ser una de las más inexpugnables y difíciles piedras de tropiezo para los Cristianos. Puede ser colocada justo ahí, al lado de la maldad, y muchas veces ambas se combinan cuando nuestras oraciones parecen seguir sin respuesta en medio de la tragedia y el dolor. Puede ser aún más frustrante cuando nuestras oraciones parecen ignoradas y otros a nuestro alrededor ven pronto auxilio a sus clamores.
En la universidad, un compañero estaba comprometido con su novia de la escuela. Ellos estaban en su último año de universidad y esperaban con ansias su boda y su vida juntos. De pronto ella cayó enferma, de algo serio. Esto hizo que prácticamente toda la universidad se volcó en oración juntos para interceder por su sanación, pero ella falleció. Al mismo tiempo, conocí a una mujer que estaba luchando con la infertilidad después de haber sufrido en la adolescencia un aborto que tuvo complicaciones. Algunos de los compañeros oramos por ella en alguna ocasión y supimos luego que estaba embarazada. Tengo amigos que ha recibido provisión financiera que llegó de la nada en el último minuto, cuando la esperanza parecía pérdida y otros que vieron sus plazos vencerse sin recibir el rescate esperado.
¿Qué hacemos cuando hemos volcado nuestros corazones en oración a Dios y nada sucede, o pasa todo lo contrario de lo que hemos estado pidiendo? He encontrado algunas cosas que me han dado esperanza al pasar por esos valles.
Mis primeros pensamientos de consuelo llegan cuando recuerdo que éste no es nuestro hogar. Cualquier cosa que suceda o no en esta vida no es el final de nuestra historia. Mi esposa y yo sufrimos la pérdida de un bebé en un embarazo interrumpido hace unos años. Con las primeras señales de problemas, oramos y oramos y oramos, pero se sentía como que todas nuestras oraciones chocaban con el techo o no iban a ninguna parte. Pero el recordar que este mundo no es el final nos ayudó durante el proceso de duelo. El saber que nos encontraríamos con nuestro bebe algún día puso nuestro sufrimiento temporal, pero totalmente real, en perspectiva. San Pablo, un hombre no extraño al dolor y las dificultades, escribió a los Corintios “No se pueden equiparar esas ligeras pruebas que pasan aprisa con el valor formidable de la gloria eterna que se nos está preparando. Nosotros, pues, no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve; porque las cosas visibles duran un momento, pero las invisibles son para siempre“. (2ª Corintios. 4,17-18)
Otra cosa que me ha ayudado cuando Dios dice “No” es recordar que Él sabe lo que hace aun cuando yo no lo sepa. Dios es Amor. Es nuestro Padre amoroso. Sus planes y propósitos para mi vida van más allá de lo que pueda comprender desde mi perspectiva. A veces parece difícil confiar en Dios cuando parece que no escucha o no le importan nuestras circunstancias actuales. Mi propio orgullo, miedo o ansiedad pueden nublar mi comprensión u oscurecer mi vista del gran diseño. Es precisamente en ese momento en el que nuestra oración parece sin respuesta que nos vemos obligados a tomar la decisión – ¿dudaré de la bondad de Dios o buscare su consuelo? En esencia, ¿confió en Él solo cuando me da lo que quiero, o confiaré en Él aun cuando no comprenda lo que hace? Aprender a confiar a Dios cuando todo tu interior está enojado con Él y listo para alejarse de su presencia, es un precioso momento de crecimiento espiritual.
Finalmente, nunca malgastes tu sufrimiento. Puede ser por algo pequeño o trivial, o por algo que parezca de vida o muerte, cada vez que sentimos que nuestras oraciones son ignoradas o no respondidas, cada vez que Dios nos dice No, hay una decepción o nivel de sufrimiento. Cuando nos unimos en el sufrimiento con Jesús, no importa sea grande o pequeño, estamos unidos a Él en una forma única y poderosa. Cuando llevamos nuestras heridas a tocar sus llagas, podemos decir “Ahora me alegro cuando tengo que sufrir por ustedes, pues así completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo para bien de su cuerpo, que es la Iglesia.”(Colosenses 1,24). Por irónico que parezca, el dolor que experimentamos al no recibir respuesta a nuestras oraciones, puede ser por sí mismo, una oración de intercesión por otros. Podemos tomar nuestra desilusión y ofrecerla a Jesús como ofrenda, como sacrificio por aquellos en necesidad de Su gracia. Esto puede redimir nuestro sufrimiento, nuestra decepción o nuestra desilusión y traernos curación y consuelo, mientras profundizamos en nuestra relación con Dios y nos ayuda a confiar en Él nuevamente.

Artículo de: Pildoras de fe. 


jueves, 20 de abril de 2017

Cómo saber si tu pareja está contigo por interés.

La definición de lo que “debería ser” una pareja es un tema complejo, pero en síntesis, y de acuerdo con los psicólogos y especialistas en relaciones de pareja, lo ideal es que sean observables y palpables ciertos valores fundamentales, como el respeto, la empatía y la solidaridad.
Una frase popular dice: “El problema es que hay más gente interesada que gente interesante”.
Reconocer a una persona interesada resulta a veces tan fácil como distinguir una mancha de tinta negra en una hoja de papel, sin embargo, las cosas cambian cuando los lazos afectivos que nos unen a esa persona nos impiden ver con claridad, como puede ser el caso de un amigo muy cercano o más allá: de nuestra pareja.
Cuando nos encontramos en una relación con una persona interesada, difícilmente estos valores forman parte de la ecuación. El problema es que, muchas veces, nos negamos a aceptar que algo no marcha bien, ya sea por enamoramiento, apego inseguro o costumbre, un fuerte vínculo marcado por el hábito que nos hace difícil “soltar” a esa persona.
Desde luego, lo primero que vale la pena aclarar es qué parámetros definen a una persona interesada para, de este modo, aprender a reconocerla.
Una relación de pareja ideal se caracteriza por valores como el respeto, la empatía y la solidaridad. Cuando nos encontramos en una relación con una persona interesada, estos valores desaparecen
Definiendo a las personas interesadas
No podemos permitirnos pecar de inexactos en este punto: la verdad es que todos los seres vivos somos, técnicamente, interesados en cierto grado y en relación con ciertos objetivos.
El interés va directamente ligado a la motivación, que compone un factor indispensable para la supervivencia. Nos interesa alimentarnos bien, vestirnos bien, asearnos, contar con un techo seguro dónde resguardarnos de la lluvia y con un sitio cómodo y reconfortante dónde dormir por las noches.
El concepto que queremos darle en este caso al término “persona interesada” va un poco más allá del interés como característica común. Nos referimos, en cambio, al interés malsano, el que perjudica, el que ignora los valores morales más universales y, por supuesto, el que abre heridas en el corazón.
Una persona interesada es, siguiendo esta línea, alguien cuya premisa máxima es recibir, recibir y recibir.
A las personas que se mueven por la vida conducidas por el interés personal no les importa el bienestar de los demás sino la propia autorrealización (así sea momentánea o efecto placebo), es por eso que, como bien previene la sabiduría popular, conviene cuidarse de las personas que solo dan esperando algo a cambio.
Pocas cosas hay más peligrosas que la avaricia disfrazada de generosidad.
Las personas interesadas son egoístas elementales, manipuladoras y negativamente ambiciosas, lo cual significa que su aspiración a la obtención de logros está mal dirigida en tanto perjudica a los demás con tal de beneficiarlas a ellas.
Ahora: ¿cómo saber si tu pareja es una persona interesada incluso si se esfuerza en ocultarlo?
Vayamos a ello.
Señales que indican que tu pareja es una persona interesada
El comportamiento interesado se caracteriza por altas dosis de egoísmo y egocentrismo.
A las personas interesadas les importan más los beneficios económicos, la comodidad o los privilegios que puede otorgarle una relación que el valor y la esencia del individuo con el que comparten su vida. De hecho, no consideran el sostener una relación como una dinámica diseñada para compartir, sino para recibir del otro.
Algunas señales que podrían indicar que tu pareja está contigo por interés son:
Cambios sospechosos en su forma de ser contigo cuando se presenta una oportunidad que le favorece
Si tu pareja no suele ser una persona especialmente expresiva o detallista y, no obstante, manifiesta cambios en su manera de comportarse contigo cuando se presenta un evento o posibilidad que le conviene, es evidente que su disposición a brindarte afecto depende directamente del grado de beneficio que pueda obtener de ello.
En otras palabras, una pareja interesada funciona como un inversor sistemático: decide cuidadosamente qué tanto “vale la pena” ser dulce o atento contigo según la rentabilidad de invertir en ti ese cariño.
Puede sonar drástico y desalentador, pero si notas esta conducta en tu pareja, más vale que abras bien los ojos.
 Su forma de disculparse se basa en realidad en mera manipulación emocional
La negación a reconocer los propios errores y pedir perdón por los malos actos es una demostración palpable de egoísmo e inmadurez, y nótese que hablamos de “negación” y no “incapacidad”, ya que no es lo mismo una disculpa que no se pide por desconocimiento que una disculpa que no se pide porque simplemente no quiere pedirse.
Las personas interesadas se valen del reconocimiento y manipulación de las emociones ajenas para torcer la voluntad de los demás según su parecer.
Son hábiles para generar en la gente emociones como la culpa, el remordimiento y la inseguridad y mostrarse a sí mismas como personas maduras y coherentes que no tienen por qué “cargar con la responsabilidad” de X o Y situación.
Jamás están satisfechas, y se aseguran de que sufras también su insatisfacción
Las personas interesadas se sienten naturalmente frustradas, ya sea en el ámbito laboral, económico o social. Quieren obtener más de lo que tienen, quieren obtenerlo pronto y, en la medida de lo posible, a cambio del menor esfuerzo.
El inconveniente es que son vampiros emocionales: absorben tu energía, de culpan de todo y exigen desmedidamente que des por satisfechas sus necesidades sin preocuparse por las tuyas.
Comparten muchas de las características de las parejasctóxicas, entre ellas: la incapacidad (y también falta de interés) en poner límites a la relación para proteger la dignidad y estabilidad mental de ambos integrantes.
Son cuidadosamente selectivos con el tiempo que aceptan invertir en ti
Una pareja interesada, a diferencia de una pareja amorosa y sincera, no está dispuesta a compartir contigo un lindo y sencillo paseo por el parque al menos que vislumbre una oportunidad para obtener algo a cambio.
Las personas interesadas son altamente selectivas y siempre demandantes, pero indiferentes en relación con tus gustos y prioridades.
Huffington Post describe este comportamiento una extraña necesidad de “rogar a tu pareja para que te acompañe a hacer las cosas que disfrutas hacer”, lo cual es una clara señal de egoísmo descomunal.
Para la terapeuta de pareja Samantha Burns, cae de su peso que nadie tendría por qué rogar o implorar a su pareja para que participe en las actividades que amamos o que hemos esperado durante mucho tiempo, como un evento especial, vacaciones o un simple partido de fútbol.
“Tus necesidades y las cosas que quieres son tan importantes como las de ella o él, y vas a ir acumulando resentimiento si tu pareja no puede crear un balance saludable de compromiso”, explica Burns.
Por supuesto, en el caso de las personas interesadas, no existe ningún deseo de su parte de crear un balance de compromisos, ya que su jerarquía de prioridades no tiene inconveniente con aplastar a la tuya.
Esto es algo más fácil de reconocer: presta atención.
Son personas que no se comprometen sinceramente con la relación
El compromiso es fundamental, y no se trata de ponerle el título de noviazgo a la interacción que ambos tengan, se trata de hechos, hechos y hechos.
Una pareja comprometida es atenta y solidaria. Está dispuesta a prescindir o ceder sin resentimiento cuando la situación lo amerita, porque le importa honestamente lo que sientes y el mejor modo de ayudarte a crecer.
El compromiso saludable no presenta egoísmo, sino compenetración. El “nosotros” se convierte en un pronombre tan importante como el “yo” y no en su esclavo.
Estar comprometido es estar abierto a tus gustos y preferencias, es integrar en lugar de imponer.
Si notas que tu pareja se comporta de forma individualista, que no toma en cuenta tus sentimientos y opiniones, que decide en soledad asuntos que involucran a los dos, que prioriza sus necesidades y minimiza las tuyas y que solo se muestra cariñosa y detallista cuando le conviene, estás junto a una persona que demuestra señales de ser interesada y que mantiene un compromiso únicamente consigo misma.
En tal caso, vale preguntarse: ¿es esta la persona con la que quiero estar?
ReferenciasRincón de la Psicología.

jueves, 13 de abril de 2017

Una de las formas más bonitas de amar y cuidar de una persona es orando por ella.

Ninguna distancia o alejamiento, mala época, nada podrá quitarlo de mis oraciones.

No puedo estar a su lado, pero la distancia física no impide que estemos juntos emocionalmente. Y, yo se, que incluso al querer cuidar de usted, no podré darle el apoyo que necesita para tomar decisiones, la fuerza necesaria para no desistir e incentivos que le hagan persistir y nunca parar, pues la vida me ha puesto en el lugar que ocupo hoy, y aunque no pueda estar cerca para cuidarlo, ninguna distancia o alejamiento, mala época, nada podrá quitarlo de mis oraciones.
Estaré frente a Dios llevándole un corazón, a veces, tímido, roto y que se constriñe cuando piensa en la grandiosidad de su amor. Un corazón que desea seguir sus pasos, que se preocupa por su bienestar, que quiere saber lo que estará haciendo y si alguien está haciéndole reír como a mí me gustaba hacerlo.
Pero este corazón preocupado y ansioso, cuando quiere su atención y cuando imagina la hora en que algún día nos encontraremos, no logra quitarlo de mi consciencia, se queda constantemente dibujándole en mi mente y remodelándole. Y en esas oraciones, que pueden ser cortas o largas, que pueden ir acompañadas de risas y lágrimas, de corazón abierto o con mariposas en el estómago, yo digo lo que lo amo y enumero los diversos motivos que me hacen agradecer a Dios por haberlo conocido.
Rezo para que el Señor lo acompañe a donde quiera ir, que le guarde de todo mal y de posibles riesgos y heridas que pueda correr incluso sin tener la intención. Le pido que lo perdone, porque como ser humano, se puede equivocar siempre y sin darse cuenta.
Rezo para que Jesús libere su corazón de las hierbas dañinas y quite lo que no le hace bien, para que lo riegue con su sangre que fue derramada en la cruz, para que florezca transformándolo de adentro hacia fuera.
Le pido a Dios que le de sabiduría para tomar correctamente las decisiones que aparezcan en su camino, para que Él le capacite para cumplir el objetivo que recibió de manos del Altísimo.
Yo clamo, suplico y no me canso de pedir bendiciones y más bendiciones sobre su vida, y que reciba salud, más fuerza, más optimismo y perseverancia. Le pido que cuide de sus hijos. Y en nombre de Cristo, le pido que bendiga sus planes y que al realizar sus sueños coincidan con su voluntad.
Y en cada oración siempre le envío ese beso en la frente que solía darle.

domingo, 9 de abril de 2017

“EL MISMO AMOR...LA MISMA LLUVIA”

Hace un tiempo atrás volví a ver la inolvidable película argentina del premiado director Juan José Campanella titulada “El mismo amor, la misma lluvia” (interpretada por Ricardo Darín y Soledad Villamil) donde una pareja se vuelve a ver luego de dos décadas y la frase que mas recuerdo aparece casi al final de la película, cuando luego del re encuentro ella le confiesa, totalmente empapada: “En fin…es que la lluvia ya no cae como antes”. En realidad era la misma lluvia de siempre, lo que había cambiado era su percepción, esa misma lluvia que hace años despertaba su costado romántico, ahora le producía sentimientos totalmente diferentes, porque la vida la había cambiado.
Hoy SABADO, también llueve copiosamente sobre California y pensaba en algo parecido, recordando a aquel niño que miraba repiquetear las gotas de lluvia en la ventana de la casa de mis viejos, allá en Buenos Aires. En esa misma casa tomé el mas sabroso café con leche que jamás probé, con unos enormes panes con manteca y dulce de leche, luego que mamá tocara mi hombro y susurrara cada mañana al lado de mi cama: “Dantecito…arriba!”
Como suele decir Andrés Miranda, un respetado colega y periodista: “Hay días que quieres meterte de nuevo en la foto, cuando éramos unidos y estábamos juntos. Cuando a nadie se le ocurrían las distancias y pensábamos que siempre seríamos pequeños, que nadie se iba a morir y que una casa bastaba para todos. Haciendo un dibujo lleno de amor para el día de la madre, pensando que le harías miles, uno cada año o cada mes... y solo fueron dos o tres. Los días sin heridas, sin temores, cuando se cerraba la puerta después que entraba el último, cuando ni en sueños pensabas faltar a un cumpleaños y ahora no puedes ir a ninguno”.
Si ahora mismo estás mirando por el cristal empañado de la ventana del tiempo aquellas cosas que ocurrían allá lejos y hace tiempo, recuerda que a tu historia aún le falta el mejor capítulo. A tu concierto le espera la mejor canción. Un gran compositor guarda su obra maestra para el final. Aunque no lo creas, cada segundo de vida común es un paso dado. Cada aliento es una página que das vuelta. Cada día es una milla registrada. Estás mas cerca de tu amor de lo que piensas y Dios va a regalarte que envejezcas junto a tu gran amigo del alma, para charlar durante larguísimas horas junto a una chimenea, mientras implorarás que siga lloviendo durante toda la noche.
Porque pensándolo bien, y después de todo, siempre será el mismo amor…y la misma lluvia.

Por Dante Gebel (El mensaje de los viernes)



“Perder a álguien por miedo, dejar pasar el amor de verdad por temor al dolor, malgastar la existencia y el talento en un trabajo absurdo, guiarse por la esperanza y no por la experiencia…
¿La vida?, la vida es eso que discurre mientras tratas de averiguar qué es la vida, soltó John Lennon, se vive en un país en el que suceden cosas, las cosas pasan y quedan en los libros de historia, la historia personal la conforman recuerdos y personas, las personas van y vienen…
Hasta que una noche de lluvia, quedan grabadas a fuego en el corazón".

jueves, 6 de abril de 2017

LA ESENCIA DEL SER

Sabrás del dolor y de la pena
de estar con muchos, pero vacío.
Sabrás de la soledad de la noche
y de la longitud de los días.
Sabrás de la espera sin paz
y de aguardar con miedo.
Sabrás de la soberbia de aquellos
que detentan el poder y someten sin compasión.
Sabrás de la deserción de los tuyos
y de la impotencia del adiós.
Sabrás que ya es tarde
y casi siempre imposible.
Sabrás que eres tú el que siempre da
y sientes que pocas veces te toca recibir.
Sabrás que a menudo piensas distinto
y tal vez no te entiendan.
Pero sabrás tambien:
Que el dolor redime.
Que la soledad cura.
Que la fe agranda.
Que la esperanza sostiene.
Que la humildad ennoblece
Que la perseverancia templa
Que el olvido mitiga.
Que el perdón fortalece.
Que el recuerdo acompaña.
Que la razón guía,
Que el Amor dignifica…
Porque lo único que verdaderamente vale es aquello que está dentro de ti,
y por encima de todo esta Dios
sólo tienes que descubrirlo
y así hallarás la verdadera Paz.

Juan XXII

sábado, 1 de abril de 2017

UN AMOR ES...

Un amor es quien te acepta como eres, quien te ayuda a ser mejor. Es alguien que te levanta el ánimo cuando lo necesitas. Es alguien con quien se puede bromear sin que te enojes. Es alguien que se acuerda de ti cuando reza. Es alguien que te quiere por lo que eres y no por lo que tienes ni por lo que sabes. Es alguien que no se queda mirando, sino que te lleva a mirar juntos en la misma dirección. Es alguien que se interesa por tus cosas... aunque sean pequeñas. Es alguien que se acuerda de ti cuando tu no estas y no te deja cuando fracasas. Es alguien que comparte tu soledad y tu tristeza, así como tus alegrías y tus sonrisas. Es alguien que trata de entenderte. Es alguien que te pide perdón cuando sabe que se equivocó. Es alguien que perdona tus errores. Es alguien que siente lo que tu estás sintiendo. Es alguien que sé lanza contigo a correr riesgos y que nunca te negará su ayuda cuando la necesites. ❤